null El Gobierno investiga las pinturas del paleolítico antiguo localizadas en dos cuevas del Monte Castillo

El vicepresidente ha dado a conocer los primeros resultados del Proyecto de estudio de conjuntos de pinturas rojas paleolíticas en las cavidades Cotarío 1 y 2 localizadas en mayo

Desde 2015 se viene trabajando en el estudio de posibles pinturas rojas en 20 cuevas

Santander – 23.08.2021

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Zuloaga, ha dado a conocer hoy los primeros resultados de la campaña 2021 del Proyecto de investigación arqueológica de estudio de conjuntos de pinturas rojas de posible cronología paleolítica en las cuevas Cotarío 1 y Cotarío 2, ubicadas en la ladera sur del Monte Castillo (Puente Viesgo).

Acompañado por la directora general de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica, Zoraida Hijosa, y por el director del MUPAC, Roberto Ontañón, ha explicado el hallazgo de tres paneles parietales decorados con líneas, puntos, discos y manchas de pintura roja que podrían ser del paleolítico antiguo, si bien, ha adelantado que al encontrarse aún en estudio podrían revelar nuevos motivos.

Pablo Zuloaga ha explicado que desde el año 2015 se viene trabajando de forma “constante” –salvo la interrupción en 2020 debida a la pandemia- en el estudio de las pinturas rojas en 20 cuevas, y se determinó que en nueve de ellas existen pinturas susceptibles de estudio y análisis pormenorizado.

Desde 2019, los trabajos del equipo multidisciplinar del que forman parte los responsables del MUPAC, de la Universidad de Cantabria, arqueólogos y otras especialidades han evidenciado pinturas rojas en Cotarío 1; en otra cavidad en Castro Urdiales y también en las del Cuco y Aurelia, igualmente en Castro Urdiales.

Las que hay que sumar desde 2015 son las de Solviejo, en Voto; Los Murcielagos, en Entrambasaguas; Las Graciosas 1 y 2, en Medio Cudeyo; El Rejo, en Val de San Vicente y La Llosa, en Villaescusa, en las que, una vez detectada la necesidad de estudio están cerradas y documentadas para futuras investigaciones.

En este sentido, el vicepresidente ha anunciado la voluntad de su departamento de destinar 16.000 euros en los Presupuestos de 2022, el doble de recursos económicos de la asignación que se viene manteniendo para el desarrollo de este proyecto de investigación en torno a las pinturas rojas parietales.

En Cantabria, tal y como ha apuntado Zuloaga, hay “cientos de lugares en los que investigar”, y, de esta forma, podrá tener continuidad el trabajo pautado y marcado por los investigadores en la “senda correcta de proteger y poner en valor el patrimonio histórico” y, al tiempo, contribuir al crecimiento potenciando la “economía de la cultura”. En este sentido, ha querido poner en valor del acierto de proyectos como el Centro de Arte Rupestre de Puente Viesgo o el MUPAC, que se licitará el año próximo.

Cotarío 1 y Cotarío 2

Pablo Zuloaga ha explicado que estas dos cavidades de Cotarío 1 y Cotarío 2 eran ya conocidas por los lugareños y que los trabajos se inician en los años 50 del siglo XX por camineros de la entonces Diputación Regional de Cantabria. A partir de ahí fueron revisadas por el Espeleo Club de Gràcia durante sus trabajos de exploración en el macizo del Dobra, realizados entre 1978 y 1982.

Tal y como ha explicado Roberto Ontañón, Cotarío 1 tiene 100 metros de longitud, está bien conservada y se han encontrado restos de huesos de animales muy fragmentados en la superficie del suelo que indican la posibilidad de un yacimiento arqueológico si bien la evidencia de arte parietal es dudosa. En septiembre se va a realizar, de la mano del investigador José Manuel Maíllo, una cata de comprobación en la entrada de la citada cueva para determinar la ocupación humana.

Por otro lado, en una primera jornada de trabajo en la denominada Cotario 2 se han localizado al menos tres paneles parietales con aplicaciones intencionales de pigmentos cuyas características permiten, en principio, adscribir las manifestaciones documentadas a cronologías paleolíticas. Los dos primeros se encuentran muy cerca de la entrada de la cavidad, sobre su pared derecha, y a escasa distancia entre sí.

El primer conjunto está compuesto por trazos anchos y largos, rectilíneos e incurvados, que se yuxtaponen, espaciados, sobre el campo gráfico en una disposición general oblicua. Podrían ser lo que en la terminología tradicional se denominan “bastones”. El colorante, de tonalidades rojizas-violáceas, se aplicó probablemente con la yema del dedo, arrastrando este sobre la superficie rocosa en distintas direcciones. La aplicación de software de tratamiento de imagen mejorará la lectura del conjunto, del que se ofrece aquí una primera impresión.

El segundo conjunto muestra una composición muy representativa del arte parietal paleolítico, documentada en numerosos sitios asignados a diferentes cronologías. Se trata de tres hileras de puntos gruesos en disposición vertical que ocupan los intersticios de finas cortinas de calcita que forman parte de un mismo espeleotema, muy cerca del suelo. Los puntos son de color rojo y habrían sido ejecutados, aparentemente, mediante la aplicación de pigmento por tamponado. Algunos acumulan una masa considerable de materia colorante.

En el sector final de la cueva, cuyas paredes muestran abundantes venas naturales de ocre y marcas de zarpazos de oso (se conserva también alguna osera), existen abundantes manchas de color violáceo y rojizo. Una de ellas, enmarcada entre fisuras, podría corresponder a una aplicación intencional de color; quizá una mano positiva, lo que podría indicar una fase pre magdaleniense, un horizonte arcaico dentro del arte paleolítico. Su análisis mediante técnicas de tratamiento de imagen, actualmente en curso, permitirá despejar las dudas sobre este supuesto motivo. Podría indicar una fase pre magdaleniense.