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Zuloaga avanza que el presupuesto del próximo año incluye partidas de hasta 1,7 millones para la redacción del proyecto de la nueva sede del MUPAC y la licitación de las obras

El vicepresidente regional ha asistido a la incorporación al museo de los restos fósiles del buey almizclero más antiguo al sur de Europa, datado en más de 35.000 años de antigüedad

Santander - 03.11.2020

El vicepresidente y consejero de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte, Pablo Zuloaga, ha destacado que el presupuesto del Gobierno regional del próximo año incluye partidas de hasta 1,7 millones de euros para avanzar en la redacción del proyecto que supone la nueva sede del Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria (MUPAC) en Santander y en los pliegos de licitación de las obras.

Se trata de un "proyecto ambicioso", que ha enmarcado en la economía de la cultura como motor de progreso, generador de riqueza, economía y empleo, y que en este caso avanza de la mano de la ciencia y la investigación.

Zuloaga, que ha asistido a la presentación de la pieza del mes de noviembre del MUPAC, también se ha referido a la necesidad de dotar a Cantabria con una Ley de Transferencia de Conocimiento que le permita avanzar en I+D+i y que el próximo año será una realidad.

Tras destacar el importante recurso que representa la riqueza arqueológica y prehistórica de Cantabria, el vicepresidente regional ha puesto en valor la incorporación al MUPAC de los restos fósiles del buey almizclero más antiguo al sur de Europa, datados en más de 35.000 años de antigüedad.

En el acto de presentación de estos nuevos restos fósiles, el vicepresidente regional ha estado acompañado por el director del museo, Roberto Ontañón, y por los responsables del proyecto, Monserrat Jiménez y Diego J. Álvarez, profesores de la Universidad de Oviedo, que han intervenido por videoconferencia. También han asistido las directoras generales de Acción Cultural, Gema Agudo; y de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica, Zoraida Hijosa.

Roberto Ontañón ha señalado la relevancia de los nuevos fondos incorporados al museo en el mes de septiembre, asegurando que revisten un gran interés científico y patrimonial al tratarse de una especie desconocida hasta ahora en la región Cantábrica y con muy escasa representación en la península ibérica.

Ha recordado que estos restos fósiles fueron descubiertos, en el marco del proyecto de recuperación y estudio de restos óseos de mamíferos cuaternarios en dos cavidades cántabras del Parque Nacional de los Picos de Europa, la Cueva de Cabeza de Vaca (Tresviso) y la Torca de los Huesos o del Oso Caído (Cillorigo de Liébana). 

Se trata de unas piezas únicas en el panorama museístico español, ha asegurado, que representan la enorme riqueza arqueológica y paleontológica de la comunidad autónoma y que permiten al museo mantener sus fondos en continúa ampliación.

En relación con el proyecto divulgativo de estos fondos, a través de la pieza del mes, el director del MUPAC ha explicado que, con motivo de la pandemia, se ha cambiado a un formato online, con conferencias y presentación de las nuevas incorporaciones a través del canal de youtube de la red de Museos de Cantabria.

Por su parte, tanto Monserrat Jiménez, doctora en Ciencias Geológicas, como Diego J. Álvarez, doctor en Paleontología, han enmarcado los restos osteológicos localizados en un proyecto desarrollado entre 2017 y 2019 para la recuperación y estudio de restos óseos de mamíferos cuaternarios en dos cavidades cántabras del Parque Nacional de los Picos de Europa, la Cueva de Cabeza de Vaca (Tresviso) y la Torca de los Huevos o del Oso Caído (Cillórigo de Liébana).

Cráneo y restos esqueléticos

Han explicado que el descubrimiento ha incluido un cráneo en excelente estado de conservación que se incorporará a la exposición permanente del museo y 38 piezas del esqueleto post craneal pertenecientes, al menos, a dos individuos.

Estos 38 restos esqueléticos, integrados por huesos de extremidades, vértebras y fragmentos de costillas, se encontraban dispersos por la superficie de la cueva y tras un minucioso estudio comparativo se ha determinado su pertenencia al buey almizclero.

Los huesos se han asignado, al menos, a dos individuos, un ejemplar macho joven con una edad estimada de unos 20 meses al que corresponde el cráneo, y otro ejemplar subadulto, con una edad estimada de unos 38-44 meses.

Mediante el método del radiocarbono, los huesos se han podido datar en 35.000 años de antigüedad, situándose en el período glacial.

Además de suponer el hallazgo más suroccidental de esta especie en Eurasia, ampliando así su área de expansión, Monserrat Jiménez y Diego Álvarez han comentado que esta especie del buey almizclero tiene una alta significación paleoambiental, ya que se trata de una especie adaptada a un clima muy frío.

También han subrayado el interés de la fecha datada, porque en términos de paleontología humana corresponde a los inicios del Paleolítico superior, período en el que los seres humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens) llegaron a estas latitudes.